Cocina y agua de acampada: 7 errores que debes evitar
Por Bivoa · 14 de octubre de 2026 · 3 min de lectura
Después de un largo día de ruta, la cena es un momento muy esperado. También es cuando los pequeños descuidos pasan factura: una fuente de agua mal elegida, un cartucho que se agota, una olla quemada. Estos son los siete errores que más vemos en los campamentos y los hábitos que te ayudarán a evitarlos.
1. Cocinar dentro de la tienda
Es el más peligroso. Un hornillo encendido en un espacio cerrado produce monóxido de carbono y puede prender la tela en un instante. Cocina siempre fuera, a un mínimo de dos metros de tu refugio. Si hace mal tiempo, resguárdate detrás de una roca o bajo un tarp bien ventilado, nunca dentro de un ábside cerrado.
2. Salir sin revisar el gas
Al tacto, cuesta distinguir un cartucho medio vacío de uno lleno. Pésalo antes de salir (el peso en vacío suele venir impreso en él) y asegúrate de que la rosca coincide con tu hornillo: nuestro hornillo de camping con olla de titanio se enrosca en cartuchos con válvula roscada EN417. Lleva también un encendedor de repuesto, por si el encendido piezoeléctrico falla con la humedad.
3. Ignorar el viento
El viento es el peor enemigo de un hornillo: dispersa la llama y hace que el agua tarde mucho más en hervir. Busca un rincón resguardado, usa tu cuerpo o tu mochila como cortavientos y pon siempre la tapa a la olla. Lo que no debes hacer es rodear por completo con un paraviento un cartucho enroscado, porque podría sobrecalentarse.
4. Llenar la botella en cualquier sitio
No todas las aguas son iguales. Elige agua clara y en movimiento, recogida aguas arriba de pastos, refugios y zonas de baño. Evita charcas y aguas estancadas. Si el agua está turbia, prefíltrala con una bandana antes de usar el filtro, y la membrana se obstruirá mucho más despacio.
5. Creer que el filtro lo hace todo
Un filtro de agua tipo pajita con membrana de 0,1 micras retiene bacterias y protozoos, pero no elimina virus ni productos químicos y no sirve para el agua de mar. Cerca de pueblos o zonas agrícolas, o siempre que tengas dudas, hierve el agua en tu olla o combina el filtrado con pastillas potabilizadoras. Y no dejes que el filtro se congele, porque el hielo puede dañar las fibras huecas: en las noches frías, guárdalo contigo dentro del saco de dormir.
6. Llevar demasiado menaje
Una sartén, dos cacerolas y tres juegos de cubiertos suman mucho peso para muy poco uso. Si vas solo, una olla de 750 ml te basta para el agua de una comida liofilizada, un té y una sopa. Un spork de titanio de mango largo sustituye a la cuchara y al tenedor y llega al fondo de las bolsas de comida sin mancharte los dedos. El resultado: menos cosas que lavar y menos gramos a la espalda.
7. Dejar rastro
Los restos de comida atraen a los animales y contaminan los arroyos. Lava la olla a unos 60 metros de cualquier fuente de agua, sin jabón o con unas gotas de jabón biodegradable, y después dispersa el agua del enjuague. Llévate toda tu basura, incluidas las bolsas de comida y los cartuchos vacíos. Consulta también las restricciones vigentes: en épocas secas, las hogueras, y a veces incluso los hornillos, pueden estar prohibidos en algunas zonas.
Nuestra cocina de campamento mínima
- Hornillo compacto con olla de 750 ml
- Cartucho de gas compatible y un encendedor de repuesto
- Filtro de agua tipo pajita y una botella plegable
- Spork de titanio y una bandana
- Bolsa de basura con cierre
Con este equipo comes caliente, bebes sin cargar con litros de agua de más y mantienes la mochila ligera. Que aproveche, y que descanses bajo las estrellas.