Cómo colgar una hamaca de camping en 6 pasos
Por Bivoa · 8 de octubre de 2026 · 3 min de lectura
Dormir en hamaca conquista cada vez a más senderistas: no hace falta buscar un terreno llano, te despiertas por encima de raíces y piedras, y el equipo suele pesar menos que una tienda. El truco está en montarla bien. Este es el método que recomendamos, paso a paso.
Paso 1: elige los árboles adecuados
Busca dos árboles vivos y sanos de al menos 15 cm de diámetro, separados entre 4 y 5 metros. Evita los árboles muertos, las ramas rotas que cuelgan por encima y los troncos jóvenes y flexibles. Fíjate también en el suelo: que no haya hondonadas por donde corra el agua si hay tormenta, ni una pendiente pronunciada justo debajo de la hamaca.
Paso 2: coloca las correas sin dañar la corteza
Usa siempre correas anchas en lugar de cuerda fina, que se clava en la corteza. Nuestra hamaca ultraligera incluye dos correas para árbol de 3 m con múltiples anillas: rodea el tronco con una, pasa un extremo por la anilla del otro extremo y tensa. Colócalas a unos 1,80 m de altura, más o menos a la altura de los ojos.
Paso 3: cuelga la hamaca y ajusta la curvatura
Engancha cada mosquetón en una de las anillas de las correas. El error clásico es tensar la hamaca como un tendedero: se vuelve inestable y te deja doblado como un plátano. Busca en cambio un ángulo de unos 30° entre la correa y la horizontal. La hamaca debe formar una sonrisa marcada, con el punto más bajo a la altura de una silla, a unos 45 cm del suelo.
Paso 4: pruébala antes de que anochezca
Siéntate primero en el centro y luego acuéstate poco a poco. Las correas pueden deslizarse unos centímetros la primera vez que soportan tu peso. Es normal, así que reajústalas si hace falta. La hamaca aguanta hasta 200 kg, pero evita saltar dentro o balancearte con fuerza, porque someten las costuras y los árboles a un esfuerzo innecesario.
Paso 5: acuéstate en diagonal
Este es el secreto de una buena noche. En lugar de acostarte en línea con la hamaca, coloca la cabeza ligeramente hacia un lado y los pies hacia el otro. Tu cuerpo queda casi plano, sin curvar la espalda. Con 140 cm de ancho, nuestra hamaca tiene tela de sobra para esta postura. Ponte una almohada inflable bajo el cuello para rematar la comodidad.
Paso 6: protégete del frío y de la lluvia
En una hamaca, el aire circula por debajo de ti y te enfría la espalda, incluso en una noche templada. Es algo que sorprende a muchos principiantes. Hay dos soluciones:
- mete una colchoneta inflable en la hamaca, entre la tela y el saco de dormir;
- cuelga bajo la hamaca un underquilt (un edredón exterior que la cubre por debajo) para las noches más frías.
Para la lluvia, tiende un tarp por encima de la hamaca, a unos 20 cm de la tela, y añade cordones de goteo: un trozo corto de cuerda atado a cada correa para que el agua gotee al suelo en lugar de bajar por la correa hasta la hamaca.
Errores que debes evitar
- Colgarla demasiado alta: cuesta subirse y cualquier caída es más dura.
- Tensarla en exceso: una hamaca demasiado tensa tira con fuerza de las correas y te dobla por la mitad.
- No tener plan B: por encima del límite del bosque, prepárate para dormir en el suelo sobre tu colchoneta.
- Guardarla mojada: sécala en cuanto puedas para evitar el olor a humedad.
Recoger por la mañana
Suelta las correas de los árboles, sacude la tela para quitar las agujas de pino y las hojas, y vuelve a meterla en su bolsa cosida. Las correas y los mosquetones van dentro con ella, y todo cabe en un bolsillo lateral de la mochila. Con un poco de práctica, el montaje completo lleva menos de cinco minutos, y nunca volverás a mirar un terreno pedregoso de la misma manera.